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FELINA

ESCARCHA

Pienso en ti y te siento ausente,

envuelto entre sábanas

que el tiempo desgastó,

atrapado en tu propio silencio

y un miedo que te produce el amor.


Yo, que compartir tus sueños quise,

acompañándote hasta la muerte,

hoy te miro envejecer, indiferente,

desde el arista de la penumbra,

que deja una luna, que poco alumbra.


Mis pasos se fueron acortando,

el semblante se fue debilitando

y  mis ojos, los cubrió una espesura

de recuerdos, son sólo eso.


recuerdos,

añoranzas de un ayer

que hoy rondan por mi mente

y martirizan mi cerebro con nostálgica agonía.


Te dejé ir, sin hacer nada para retenerte,

mis manos no estiré lo suficiente,

para acariciar tus cabellos y tu frente,

el beso se quedó encallado

en lo abrupto del acantilado.


El grito se me quedó callado

balbuceando incoherencias…

por eso no te llegó mi llamado

y dejé que el tiempo carcomiera

esa felicidad, sin retenerla.


 Esos sentimientos tan profundos,

como esos océanos cerúleos

y como un ave sin alas,

se quedaron mutilados...


y, dejé de escuchar las melodías

del viento, cuando el día florecía

y dejé que la niebla

se aposentara en la ventana.


Y opacara el cristal, por dónde miraba

aquel paisaje, lleno de calandrias,

aquellos mirlos, trepados en el árbol,

de nuestros encuentros, fueron centinelas.


y aquella luna fulgurante,

que se ha cansado de esperarte.

 Mis sueños se desvanecieron

y ya ni siquiera son quimera.


Una soledad, que llegó así de repente,

se instaló en mi morada,

trayendo como equipaje

la esperanza fatigada,

cubriendo de hielo las mañanas

y de gélida escarcha,

un corazón que apenas palpitaba.

Felina