Diaz Valero Alejandro José

La niña que no podía ver las estrellas (6/10)

CAPÍTULO 6. Simulando ver estrellas


Luz Marina sufría por su imposibilidad de ver las estrellas. Pero se había propuesto esconder su sufrimiento. Juró que nadie iba a saber que ella sufría por ello, es más en muchas ocasiones salía con sus amigos a disfrutar el espectáculo nocturno del cielo estrecieleño, y alzaba su mirada igual que ellos simulando ver las estrellas.

 

Antes se mostraba indiferente ante las estrellas, con mucho gusto lo seguiría haciendo, pero lo que no quería era mostrarse indiferente ante sus amigos, por eso es que había decidido hacer ese acto de simulación al contemplar el cielo estrellado. Si no podía ver las estrellas, al menos tenía la dicha de que sí podía ver  a sus amigos. Así que con mucha alegría se había propuesto a contemplar el cielo estrellado de ellos,  junto a su cielo lunado.

 

Sus amigos, ensimismados por tan luminoso espectáculo no se percataban que Luz Marina sólo veía el cielo. Para ella era importante,  al menos ver el cielo, pues sabía que de allí provenían las estrellas.

 

Nunca le contó a nadie su pesar. Su obsesión era tanta que durante el día soñaba con verlas y esperaba ansiosa cada noche para tener una nueva oportunidad de llenar sus ojos de ese mágico brillo, que según cuenta produce el mirar las estrellas.

 

El mundo de Luz Marina se fue llenando de estrellas imaginarias que refulgían en su mente, sus ojos de niña inquieta lanzaban hermosos destellos de luz en cada mirada. Así cada día fue convirtiendo su vida en una pequeña galaxia donde la vía láctea de su universo estrellado palpitaba en su propia alma y se reflejaba en sus ojos.

 

 

 

Que no sepan sus amigos

esa es su larga condena

por no percibir el brillo

de incontables estrellas.


Continuará...