Gerardo Barbera

EL CALOR DE TU PIEL

Los besos de tu alma son eternos,

como el color infinito del cielo,

tu corazón se entrega al silencio

que recojo en mil horas de adoración,

no sé si es cierto lo que siento

cuando me hablas

y me miras con amor.


No en vano has llegado a mi vida

con esa mirada de luz y de paz,

de locura, de entrega nocturna,

con ese hablar de voces lejanas

que navegan universos sensuales.

Te quiero, diosa de todos mis sueños,

calor entre mis venas enloquecidas.

Me acobijas con el tierno suspirar

de tu piel cubierta de flores y rosas

que perfuman mi tormenta adormecida.