annalui

DESVARÍOS


 

No te quise mirar amada mía,

empapada en tristeza, de soledad

aterida.

 

No me quise atrever a mirar

en tu entraña, y hurgar presuroso

tu corazón herido.

 

Me quedé en la orilla de tu ancestral

vacío, que sembrara un fantasma,

de el ayer perdido.

 

Yo detuve mi paso, al mirar la tristeza

en tu rostro de niña; --¿cuantas veces

burlada, cuantas veces mentida?—

 

Yo venía de un tiempo de vergüenza

y heridas, extraviado el camino, te cruzaste

en el mío...

 

Yo venía de un tiempo, extrañamente ajeno,

fantasma doliente en árido camino,

desolación y hastío en mi sino.

 

Mortaja despojada de brillo, oropel ausente,

solo huesos, solo frío, envuelta en desleales

devaneos, en sórdidas mentiras .

 

Nave sin rumbo, timón herido, angustia secreta

navegante extraviado, buscaba sin saberlo

el remanso de unas manos y de un nido.

 

Viajera austral, lánguida y tranquila,

la mirada ausente, apenas el latido

como rumor tenue, lívido .

 

Viajera insomne, en tu rostro inexpresivo

huellas de tiempo, de quebrantos y suspiros,

extendiste tus manos conmigo..

 

Una tarde noche de abril al abrigo, del cocuyo

la luz se encendió y nos vimos

y te vi y me viste y quedamos entonces unidos....



En el invierno de tu ausencia...

Juan Armando