Te amo con frenesí, ternura y pasión; te amo con devoción, te amo con fervor. Comulgo mi sentir con el mundo exterior, porque este amor es un modelo a seguir; es la admiración de quienes dicen amar, el punto de referencia de quienes piden a Dios un ser tan especial como tú.
Y, en la lujuria de mi sentir, más que un susurro, le grito al mundo que te amo con frenesí.