gaston campano

violeta

Violeta tan humilde

como la flor de la parra

enrredada en sus sarmientos

como cuerdas de guitarra.

Le ha cantado al amor,

entre alegrías y penas,

unas negras otras blancas,

vistas por dos luceros.

En una noche estrellada,

un corazón alegre

con un marco humano.

Cómo oveja mansa

o lobo aullando.

En el norte seco

o el sur mojado,

con gente humilde

o rico penando.

Por amor al niño

que sigue jugando

en toda inocencia

de sus años blandos.