Diaz Valero Alejandro José

Décima a un amor matemático

Lo nuestro ha venido dichas sumando

mientras resta cada desavenencia

también acuerdos va multiplicando

y dividiendo toda la incongruencia.

Amor con su matemática esencia

con una aritmética progresión

elevando al cuadrado la pasión

tenemos ecuación de dos variables

en cuyo resultado incuestionable

nos da número entero sin fracción.

 

 

El límite en que ambos  ya nos amamos

se integra todo a la variable tiempo

derivando la equis en cada encuentro

producen logaritmo al abrazarnos

y la raíz cuadrada que buscamos

con esa ternura en  potenciación

nos sumerge en una radicación

de esas matemáticas alegrías

con ángulos de tu geometría

que tienen ya  sobrada precisión.

 

 

Líneas paralelas ya no existen

en este ejercicio entre tú y yo

porque un punto en la tabla nos unió

fusión hoy que todavía persiste…

Esa trazada gráfica que hiciste

junto a la mía juntas se precisan

y en el eje de las curvas abscisas

o tal vez en el de coordenadas

hay dos líneas que están abrazadas

donde todo el valor se maximiza.

 

 

Es el máximo común divisor

la función que dejamos sin efecto

porque hemos acordamos en secreto

mínimo común múltiplo mejor

y en ese afán de gran  calculador

ejercitado entre tu amor y el mío

no hay tiempo que permita desvaríos

porque la progresión sigue constante

y así iremos juntos en  adelante

porque no habrá ya, conjunto vacío.

 

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