ivan semilla

CITA DE PERRO

Domingo.diecisiete horas.Septiembre

Los ausentes tararean un triste tango en mi cerebro.

En esta plaza mustia,

el invierno se resiste a festejar su despedida.

En  banco incómodo

con un ramito de fresias en las manos

(que se nutre con el sudor que surgen de mis dudas)

espero sentadito simulando amor eterno.

Frente a mi, una neurona gigante

no tiene un pájaro de idea, ni un adorno

y menos una hoja que nazca por verguenza.

De pronto,

una sucia pelota

me roza la patilla,

sonrío una puteada

 y,

por querer jugar adolescencias,

termino con las heces de un perro callejero en mis zapatos.

Ella, no vino aún.

y va pasadas una hora.

Rabioso, me abrocho la campera,

camino a la parada,

y voy gruniendo por lo bajo

mis miserias,

chumbándole al amor, tanto desgano.