Genevieve_Moon

Entre el amor y el desamor...

Entre el amor y el desamor,  hay una vereda torcida de sueños  mal concebidos, donde un  corazón enamorado, entrega todo lo que está de su lado, esperando con ello ganar el amor soñado…

Es un enjuto camino, de cardos y espinos, donde el ser que amas, te alimenta de la  mandrágora de  su desprecio,  te envenena el alma,  y  te da a beber cada día del agua de su desamor, destrozando con ello, tu cuerpo y corazón…

Y te vuelves pordiosera de besos, besos que te saben a ajenjo y hiel, porque no tienen el sabor del verdadero querer, y te vuelves mendiga de caricias, caricias  que son dadas con indiferencia, y entonces te grita la consciencia,  y se desgarra porque dejes la inocencia, de creer que con paciencia, borraras la indolencia….

En ese arenal de sueños perdidos, vas  dejando tu piel en el camino, tu cuerpo se convierte en retazos, te vistes de harapos,  tejidos  con cada palabra sin amor, con cada mirada indiferente, con cada acto incongruente para un alma ilusionada, se resquebrajan tus pisadas,  y en el camino te pierdes cansada…

Y  a  cada paso  que das, te quemas  en el fuego de tu deseo insatisfecho, propios de tus anhelos secretos, esos que anhelas  vivir, y que simplemente no puedes cumplir, cada paso es una tortura, cada día es una locura, cada instante te pierdes en el pozo sin fondo de la amargura, y tu corazón de color rosa, se convierte en una masa obscura y rocosa.

Se te van secando las cuencas de los ojos, te vas quedando ciega, todo es  vacío y oscuridad,  y tocas sin querer a las puertas de un infierno de soledad, donde te condenas en vida, a un mundo de vacuidad, te vuelves hojarasca del camino, esa que va dispuesta a ser consumida al fuego, o bien te pudres en el  mismo suelo y llegas a ser abono sin consuelo…

 En esa vereda escarpada y torcida, no existen las auroras, los  amaneceres  son sin luz y sin color, donde el aire huele a dolor, y el viento sabe a desilusión,  priva un ambiente descolorido, frío y sin sentido, domina el gélido invierno,  y se convierte en tu propio yelmo, se vuelve tu cruz y cruzas el camino, sin ver más la luz…