teresa ternavasio

NIÑA

- NIÑA

 

 Sigues ahí,

increíblemente sola

Con las manos heladas

Sin sentir las heridas de un corazón

recién abierto a la vida

 

Lloras sin reconocer el llanto

y  crees que las primaveras son eternas

Sin temor al desamparo que es tu piel

Niñez adormecida que eligió lo triste

para volar cielos de caminos infinitos

 

Sin más madre que la plegaria callada,

hermana de lo onírico,

desde la cima contemplas la vida

adivinas colores,  vislumbras el sol

 

Te estremece el saber que tienes alma

y en cada rincón un mundo

todos diferentes, hechos de muchos días,

de luces, de sombras,

y tú doliente niña, la  única dueña