Guillermo Sánchez

Unidos.

Unidos, 
unidos las llamas 
danzan quietas y 
arden lentas.
Afloran en dúos
desde lo eterno de 
tus manos cobijadas
por las mías fielmente
como quien sirve a una reina.

Unidos,
unidos mis segundos
trotan presurosos
arrojándose tímidos
en el vestido de tu boca.
Ansían sacar a bailar
a tu sonrisa y colorearte 
sutilmente de un amor 
que no se borre 
jamás...