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LA LLAMADA

LA LLAMADA:

 

 

Con cuanto desespero, espero el sonar del teléfono y con cuanta tristeza también veo el tiempo pasar, sintiendo solo el tic tac por los segundo marcados del reloj que está colgado en la sala, rompiendo el silencio agonizante de un amor que a pesar de todo, se niega morir dentro de mi corazón, porque hasta después de fallecer y estando enterrado hay una esperanza aunque sea lejana en el horizonte, como razón de existencia por lo vivido y sentido juntos durante tantos años, piel sobre piel desnuda, amándonos sin prisa y con pausas...,

 

Con cuanto desespero, aspiro revivir optimistamente, sentimientos aletargados por los espacios habidos de soledad, pensando y soñando en cosas bonitas vividas por esas dos personas amables, escuchando tu dulce voz llamándome, para besarte profundamente, como únicamente sabe besar un hombre enamorado por y con amor a una hermosa mujer que lo sigue desvelando, cada noche, apasionadamente, lleno de inolvidables, recuerdos que fueron, vida...,

 

Con cuanto desespero, observo parado frente a la ventana del cuarto, apagarse otro día más lentamente, con dos lágrimas que no desearía, tener, recorriéndome el rostro, por no saber presumir, cuantos otros, podrían quedarme para un nuevo amanecer, intentando positivamente, volverte a enamorar, como lo fue antes, contemplando, tomándote tus suaves manos entre las mías, la hermosura de tus expresivos ojos glaucos, mirándome enamorada, regalándome otra sonrisa de blancas perlas, viendo tu frondoso cabello de oro alborotarse caprichosamente por el viento, sin estar pasando ahora por la angustiante espera, que te acuerdes por nostalgia que aun vivo y añores nuevamente mi presencia, haciendo esa llamada esperada, para acudir raudo a tus ansiados, brazos.   
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Sergio Yglesias García
Caracas, 13/01/2012 10:30 PM.