fabrizzio_baudelaire

Ese campo silencioso

 

Me levanté un día, observé el alba

Plácido era todo, un santuario

Que brilla intenso, en tintes malvas

Y heme aquí, qué bello agrario;

 

Hermoso el sol, que centellas suelta

Con viveza y candor, ostento anormal

Que lanza reflejos, subsistir no le cuesta

Pues pureza siempre es, grande y ancestral.

 

Fui a abrir la puerta, percibí el aire cálido

Y degusté feliz, dulce fragancia

Que olisquié manso, nada es pálido

Todo derrocha afecto, una andancia;

 

Agraciados prados, barnices verdes

Que pululan en mí, esto es suave

Y qué sensaciones, se agitan en las mentes

Ideas agradables, y ahí vuela el ave.

 

Salgo por el sendero, refulge el pasto

Y piedras alrededor, aroma a incienso

Que se disgrega, el mundo es vasto

Además de variado, un existir intenso;


Aquí y allá lo veo, campo magistral

Que perenne se conserva, es silencioso

Y también sobrio, envuelto en divinal

Aura me deslumbra, armonioso…