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Todas las mañanas son las mismas

Todas mis mañanas son iguales desde que vivo en la capital y no es que mi vida no fuera una rutina allá en elmanso, sino que acá las mañanas son siempre las mismas aunque tengan algo en particular, siguen siendo similares, sobre todo las mías. Aún no sé que es. Conservan, ese cálido frío de las mañanas –ningún frío ya sea el de las tardes o el de las noches se le asemeja-, a veces si ha llovido se levanta el olor a tierra mojada que se mezcla con el aroma del café pasado y termina fundiéndose con el perfume del incienso. Y ahí está intacto el hueco de mis sábanas anhelándote, aunque a veces el amante de turno usurpa tu lugar, un lugar que es sólo tuyo. Todas las mañanas son las mismas desde tu ascenso, todo sigue tal como lo dejaste, incluyendo mi espíritu marchito.