JeronimoCesar

La vida de los muertos

Se esparcen las estrofas

del réquiem maldito.

El perfume seco y amarillo,

invade al coraje y a la tenacidad.

Caer en el sueño despierto,

donde los hombres reliquias

reviven a los desamparados.

 

Miles de lágrimas,

de los cuervos gentiles,

que lloran desde los ojos robados.

Hembras enjauladas,

que gimen desde sus carnes.

Testimoniando la hipocresía

de sus almas turbias.

 

Pecados capitales,

entregados sobre una bandeja.

Donde el dolor no existe,

la satisfacción pasa desapercibida.

El jubilo de las cicatrices,

que duermen por fin.

El baile del fuego

ya no quema, pero enardece

las venas del pasado.