LEONARDO HENRRICY

RUTA MARCADA

 

 

 

Como hoja seca flotando a la deriva

se acostó mi alma una mañana,

sobre el lienzo desgarrado de una estrella

en espera de mi siempre amada.

 

Como el dolor que reniega de la herida

se despertó mi alma una alborada,

después de caminar sobre la estela

de noches plagadas de nostalgias.

 

Como el sinsonte que con voz marchita

se estremeció mi alma entrecortada,

por voces apagadas en la niebla

de una lágrima vacía y solitaria.

 

Como el adios en triste despedida

así lloró mi alma acongojada,

en el continuo llanto de la espera

de ese tierno amor que se me escapa.

 

Como el ave que en la sombra anida

mi alma comprendió en lontananza,

que este amor que calla y desespera

tiene su ruta ya marcada.

 

 

LEO HENRY