Roberto Moran

No nacen las palabras

No nacen las palabras cuando sentado intento parirlas

En esta noche estrellada intento retratar esta ironía de quererte sin tenerte

De imaginar que estás a mi lado, desnuda, acostada, relajada

Lista para entregar la sabia de tus pechos,

Y siento tu presencia, presente en la ausencia.

 

Mis manos extrañan los besos de tus pechos, como si siempre los hubiese besado,

Tu pubis extraña la humedad de mis besos, las caricias de mi lengua,

Mis besos, solo extrañan besarte, besarte la frente,

Los ojos y los labios, los de arriba y los de abajo,

Extraño acariciar tus mejillas con mi mirada, enredarme en tus cabellos,

Tomar tu mano y creer que eres mía.

 

Y camino por senderos llenos de nada, mientras llego a la conclusión

Que no puedo decir te amo, con un te amo,

Cuando no nacen las palabras correctas para referirme a tal sentimiento,

Y mi tiempo sin ti es siempre invierno, y cuando estoy contigo

Es otoño, la primavera no llega, la primavera nunca llega,

Ni siquiera cuando estás desnuda y quiero bañarte con la sangre de la rosa.

 

Si Dios existiese ha de tener tu rostro, si tú existirás, serías mía,

Si el amor no fuese efímero, quisiera vivir eternamente junto a ti,

Pero el amor pasa, y gracias doy porque la vida también,

Gracias también porque el tiempo pasa y no se detiene, pues seria nefasto para mi corazón

La condena de vivir eternamente sin besarte, sin tenerte, sin poseerte.

 

María o Verónica, no importa tu nombre, sólo  quiero tu esencia

Tu aroma  de desnudes, tu dulzura de anís,

Sólo deseo tu cuerpo, tu alma y corazón

No tiene importancia el nombre, ni el credo, ni el color de tu piel,

En esta noche solo me importa que nazcan las palabras

que no puedo terminar de parir.