ALVARO J. MARQUEZ

CLARA... MI AMOR DE INFANCIA (Te lo dedico Clara1976)

"Sintiéndome grande me atreví a soñar/ y aunque ahora sin ti me siento pequeño,/ me está prohibido despertar/ si no te he visto en mi sueño".

 

Era un niño que aún no pensaba en amores,

todos los maestros eran para mí unos señores

que muchas cosas sabían y nos enseñaban.

Fui un niño normal hasta que un día tropecé

con una hermosura de ojos que de pronto miré

o unos ojos hermosísimos que me miraban.


Hasta allí llegó la normalidad de mi infancia,

porque de repente me sentí en una instancia

que me cambiaría y nunca imaginé cuánto...

Llegaban ideas nuevas y extrañas a mi mente,

el corazón me latía mucho, aceleradamente

y en verdad me daba miedo que latiera tanto.

 

Llegaba a la escuela siempre muy temprano

y venía acompañada del que era su hermano,

con quien una vez hasta tuve una tonta riña.

Veía mucho su rostro, me parecía tan bella...

Llegaba a casa, hacía tareas y pensaba en ella,

mi mundo estaba girando alrededor de esa niña.

 

Yo entonces aún jugaba mucho a los vaqueros,

no me imaginaba que un día me llamarían Eros

y que una niñita me robaría el sueño, la calma.

Por acercármele hice innumerables intentos...

porque sentía que un torbellino de sentimientos

me estaban ocupando sin mi permiso el alma.

 

Estaba jugando un papel importante el cariño,

algo grande que mi inocencia absoluta de niño

no lograba a esa edad por completo entender.

Para mí no habrían dejado de ser muy extraños

esos hechos, que una niña de apenas seis años,

de algún modo se estuviera robando mi querer.

 

Se llamaba Clara y más nunca olvidé su nombre,

han pasado los años, me hice adulto, un hombre

y como mi primer amor de infancia la ubiqué...

y ahora la gran esperanza que yo jamás pierdo,

es que ella sepa que a estas alturas la recuerdo

sin importar cómo sea, donde quiera que esté.

 

Puedo decir también por esta persona, por Clara,

que si un día por cosas del destino la encontrara,

en mí alma no cabría seguramente tanta felicidad,

porque aunque sé que no sería alguien para mí,

yo igual le juraría que aquello que por ella sentí

fue lo más parecido que vi a un amor de verdad.