ivan semilla

LA MUERTE DE UN POETA

A la hora de todas las horas.

En el preciso instante

donde las mejores palabras

no sirven para nada,

y hablan los silencios.

En el peor momento.

Ahí donde los tics y las verguenzas

salen a pasear como si fueran amigos del respeto.

Ahí donde el café se bebe al sueño

y las lágrimas caen de puntitas en el suelo.


 

Ahí las velas.Ahí los velos.


 

Ahí donde el corazón aguanta firme el desconsuelo

y las flores pagan el precio del contexto.

Ahí, donde la vida

no rima para nada

y nadie quiere hacer el prólogo del texto.

Ahí esta él.

Inmóvil.

Tieso.