Ronema

Hoy siento en mi puerta...que muero 0015

 

(poema)

 

 

Era un atrio de montes dorados,
lamidos por lenguas yertas,
tenía puertas de acero forjado
todas cerradas, ninguna abierta.

En el centro un sepulcro blanqueado
pintado con tiza negra,
me vigilaba con ojos hundidos
indicándome cuál era la puerta.

Me instaba a llevar su nobleza
sabiendo que era yo un caído,
dejando en la aldaba impresa
la marca de mi destino.

Nunca borraré el estigma
que es cicatriz de mi alma,
el no perdón adquirido
que revuelve mis entrañas.

Si hasta el odio se avergüenza,
y no me quiere en su nido,
teme que yo le robe
su negro oro fundido.

Veo pasar a la gente
y el como adornan sus miserias,
creyendo que con brillantes
las pueden hacer más bellas.

Retozando en los jardines
de hojas disecadas,
blandiendo sus sentimientos
como espadas afiladas.

Era un atrio de montes dorados,
lamidos por lenguas yertas,
pobre del alma mía
que ya no encuentra la puerta.

 

Y en esta noche sola,

cuando las nubes se atragantan

en mi garganta enrojecida,

cuando el aire que respiro

es la asfixia de mi alma,

hoy otra vez,

quiero yo

sentir.... que muero.