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Miguel Angel Ortigoza García

¿Y MI MUSA? ¿DÓNDE ESTÁ MI MUSA?

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Era el tiempo en que las esperanzas de una nueva vida,

bullían a borbotones ilusionados en nuestros pechos enamorados.

Era el tiempo en que se desconocían nuestros corazones, porque eran sólo uno.

Tiempo de locuras dulces, de frenéticos arrullos y explosivas alegrías.

Amor…!! Palabra nueva de cada instante.

Amor…!! Beso de encuentro en un abrazo desesperado.

Te amo…!! Música de anchura infinita.

Mi vida, mi corazón, cariño, mi niño, abrázame fuerte… bésame más:

melodías intensas de los momentos en que el mundo era nuestro.

¿Y ahora? ¿Dónde está mi musa?

Dónde está la que me arrancaba versos, desordenados, ciegos, paralíticos, pero brillantes como una estrella que mojaba con su lluvia de diamantes nuestra pasión desenfrenada.

La ataron de pies y manos. La amordazaron. La lanzaron a la calle.

De verdad. Sí. Sépanlo. La lanzaron a la calle. Y allá está a la deriva de la misericordia divina, porque no debía amar ni ser amada.

Y amaba y era amada.

Descargue el mundo toda su ira. Ella, mi musa, me seguirá amando. Yo, su niño, su ruiseñor, la seguiré amando.

No. No es triste. Es hermoso, es sublime, es inefable ese amor que se revuelca entre escombros y palpita como una flor misteriosa, inmortal, aromada y limpia.

Allí está mi musa. Pisoteada sin misericordia, dispuesta a morir si es necesario, y yo… con ella.