poetaovallino

MUJER...

Si te hubiesen visto me habrían creído,

ojos de clamor, labios de dulzura,

piel de uva desnuda, enmudecida,

en donde el sol de Atacama forjó colores de nobleza.

Pero yo te ví, y te dibujé en mis ojos,

bebí en el tiempo diminuto la vida de tus labios,

y de aquella sonrisa lateral que se sumerge en mi,

encendiendo el humedecido candor de mi pecho.

Ahora te riego, te deshojo y te desgreño,

como la lluvia y el otoño con mi cariño,

sentimiento que se introduce en el progreso de una vida,

marcando etapas, ocupando espacios y estaciones de alegría,

floreando tu ternura de madre dispuesta.

Te ves, te escondes,

hasta que vuelves a hermosear mi perspectiva,

aquel paisaje enmohecido con la humedad de lágrimas,

de tristezas llanas.

Te ví, y amo tu silueta,

tu don de marca y de progreso vivo.

Amo el triángulo que se forma entre tus ojos,

el ir y venir de tus pestañas flacas.

Amo la gracia de tus manos, que se abren como girasol entre las mías,

dibujando el sentir de una pasión aletargada.

Amo tu noche, tu día,

y aquellos tiempos que se ven ensombrecidos.

Pero yo te ví, y agradezco al suelo que germinó tu vida, tu hermosura,

y aquella belleza de mujer que envuelve mi boca con sonrisas.

Si te hubiesen visto, me habrían creído,

pero no lo hicieron y agradezco que así fuera,

porque mis ojos capturaron tu ser,

me hablaron de ti, te cobijaron dentro,

soñaron contigo en medio del dormir,

vistiendo la penumbra con la gracia de tu vida.

Y hoy despierto con la dicha de tenerte,

de oír tu voz, de abrazarte, olerte,

y eso me basta, me basta para seguir despierto.

                                                                     Bugues.