YoKo

La Reina Virgen

Fuiste mujer amígdala de un pueblo,

coraje sombrío del océano en tus ojos,

rosa de viento en el desagüe del tiempo,

como el sueño del guillotinado invierno.

 

Así es como te recuerdo, mujer de hielo,

Final legendario de divina heredad .

Solitaria y misteriosa ama de esta tierra,

temida eras, mi bella dama de nívea piedra.

 

En tu lecho no hay lágrimas, solo tinta derramada.

Diluidos están los corazones dibujados por Shakespeare,

junto a la virginal promesa de amor a nuestra patria,

inmortal señora, heraldo de una historia.

 

 Clavel Rojo

Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.