efraguza123

CONFUNDIDO

A la Esperanza de mis años juveniles

 

 No deseo engañarte, amada mía,

pero a ti llego como por una alameda

de inquietos segundos

que une tus jardines a los míos

y hace de mi deseo un mar agitado

de olas que atropellan los acantilados

por llegar hasta tus valles y colinas

antes que los luceros los hallen ya cansados.

 

Siento una profunda sed de amarte,

de sentirte como la brisa que acaricia

la cáscara de los troncos de la rural vía

y aunque ya entremos en otoño

entrelazaremos las almas  y las manos

con ese ímpetu de huracanes liberados.

 

Quiero quitar de las paredes de tu alma

esos hilos que los infortunios tejen

y arrebatar con rápido gesto de guerrero

las esporas que dejaron en tu piel

los helechos de la mañana pasajera.

 

No deseo engañarte, amada mía,

más no entiendo por qué

tu sabor ahora llega

con el paso de los años

no con el almíbar de tu lengua

sino con la savia del enebro

que me lleva hasta el umbral del paroxismo.

 

Ahora te pareces al ángel vengador del paraíso

mostrando el temblor de la angustia

en la ardiente soledad de la distancia

mientras yo vibrante por el deseo clamoroso

te busco en los recuerdos de la ciudad

que hizo de ti la flor inmarchitable

que se abrió a la belleza de mi aurora.

Efraín Gutiérrez  Zambrano