Gerardo Barbera

PLEGARIAS NOCTURNAS

 

Voces lejanas venían de algún sueño,

plácido y terrible a la vez,

oraciones y plegarias al viento:

"Exorcizo te, inmunde spíritus...",

"Ergo, maledícte diábole..."

Un torbellino de sombras se agitaban,

las conciencias nebulosas y sombrías

con los espíritus flotando en la noche

mientras el hombre sin alma nos miraba.

 

Afuera, algunas mujeres rezaban

por el perdón de los pecadores,

"Credo in Deum, Patrem omnipotentem..."

Cuando el infierno se hizo presente

las aves nocturnas temblaban en silencio.

El viejo de la sotana tomo un trago,

se sentó a morirse, con sus manos sagradas

alzó un libro negro, "Manuale Rituum"

se arrodilló, "Dios, ayúdame, ya no puedo..."

 

La danza de espíritus caídos

comenzó a girar en torno a los presentes,

hombres, mujeres, niños..., todos sentimos

el roce de las alas de otro mundo,

una niña santa terminó la plegaria,

"Per Christum Dómino nostrum. Amen..."

El atormentado salió al patio,

todos pedían auxilio a la Virgen,

algo había cambiado en nosotros,

desde aquel día nunca fuimos los mismos,

el sacerdote repetía miles de veces

oraciones rituales enviada a los ángeles,

"Domine sancte Pater omnipotens, aeterne Deus"

Los ojos del hombre condenado

aparece todas las noches, siempre.