Guillermo Sánchez

Prisionero

Es una sensación 
que me mata, 
que me disuelve, 
que me envuelve y 
derretido entre
lágrimas me acaricia
hasta la muerte.

En ellas se ven 
reflejadas las luces
del etéreo manto negro
que me cobija y con
sus fríos suspiros 
me seduce a pocos, 
me eterniza hasta
el alba a pocos,
cuando vuelve la calma.

Mientras, el vaivén 
de las arenas del 
tiempo me hipnotiza,
sí, hasta entonces, 
como el etéreo,
me raptan o me dejo
capturar, sintiéndome,
en instantes, prisionero
de mi libertad.

Cansado estoy 
entre estaciones,
la primera y última,
de la injerencia del
metatrón en mi reloj,
libérame, suéltame,
destruye mis cadenas,
vete, pero, regálame,
sí, entrégame, la
primera y última
dulce panacea...