LUCIO ROBERTO RAMÍREZ GONZÁLEZ

SILENCIO

 Ayer, soñé con mi alma muerta,

sobre un lúgubre páramo tendida,

la vi de algas cubierta,

sin flores, sin vida.

 

Y vi tu elegante figura, totalmente en calma,

en silencio y sin palabras

que den sosiego  a mi alma,

¿Qué me podrías decir?

 

Por lo menos un “te quise”,

o un beso a escondidas ..

más tu silencio fue el sable

que mato mi alma y mis vidas.

 

Así, quedaste muda….

con el sol bañándote desnuda,

y te vi brillar .. en un confín lejano

mientras yo ... me hundía en el pantano.

 

Déjala Dios en su silencio,

rogó mi alma allí muerta,

al final,  en esta quietud eterna,

que importa  ya … si  no habla.

 

Quizás algún día salga del agua muda,

inconsolable se sienta viuda,

y quizás regrese del confín lejano,

y recoja un lirio de mi pantano.

 

Al mirar al lirio le dará un beso

rogará a Dios por mi regreso,

pero … estaré lejos ... detrás del velo,

de aquel celeste y lejano cielo.

 

Mientras tanto ... cumplo la sentencia

que me ha dado la suerte

y escojo hoy la muerte...

lejos de tu presencia.