Diaz Valero Alejandro José

La mesa servida

*** Esta es una historia de horror que por lo cotidiana, ya hasta nos acostumbramos a verla como algo normal *** 

 

Olores de buena comida

se esparcían por la casa

saliendo de la cocina

con apetitosa fragancia;

y en esa tranquila estancia

una madre cocinera

en la cocina se esmera

a preparar exquisiteces,

para que todos comiesen

de manera saludable y sana,

como esos chef que se ufanan

en preparar alimentos

sin excesos ni condimentos

ni esas grasas saturadas.

Solo verduras seleccionadas

y unas carnes de primera,

para que su familia entera

esté bien alimentada.

Luego al final de la jornada

la madre por fin termina

y sale de la cocina

directo hacia el comedor,

y llama con mucho amor

y su acostumbrada terneza

a que vengan a la mesa

a darse un buen atracón

con la comida del día;

preparada con alegría

y con gran satisfacción…

Sus hijos la han escuchado

y atendiendo al dulce llamado

acuden al comedor

donde con mucha presteza

se sirvió con delicadeza

y exuberante sabor.

De pronto comienza el horror

que asalta de improviso;

una ventana hecha añicos

cae ruidosamente,

cuando unos delincuentes

entran a la dulce morada

y con intensiones malsanas

típicas de los dementes,

uno a uno le dan muerte

sin compasión y a sangre fría.

Y luego de su fechoría

logran juntos escapar

después de prendas robar

y otras cosas de valor

extraídas de cada habitación

de aquel destruido hogar.

Los vecinos del lugar

al ver la actitud sospechosa

de manera presurosa

llaman a la policía,

usando la telefonía

para que acudan urgentes

a ver si a los delincuentes

pueden darles cacería

y cobrarle su maldad.

Al llegar la autoridad

al sitio que habían indicado,

hallaron en el suelo tirados

los cadáveres de cuatro personas

muertas con una pistola…

Una madre y sus tres hijos

que a mala hora el destino

los puso de fácil presa

inundando de tristeza

las horas del medio día;

y mientras tanto la mesa

allí servida seguía

con la comida ya fría

dormida sobre el mantel

que salpicado de sangre

aguarda sus comensales

a que vayan a comer.

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