David Goya

Ausencia (David Goya) palestina

Tu ausencia es un fuego que calcina,

y esta pena letal que me asesina…,

hace que mi vida se llene de amargura;

esparciendo en mil pedazos mis consuelos,

sin poder encontrar una frase de ternura

que de un momento de dicha, y calme mis desvelos.

 

Aunque siento al borde del abismo mi existencia,

no puedo poner fin con violencia…;

y todo este recuerdo que me tortura,

no hay quien pueda sacarme de la cabeza;

ni del pecho esta amargura,

que me tiene acongojado, y lleno de tristeza.

 

Cada minuto trae como el reflejo,

de algún lucero atreves del espejo;

el recuerdo de alguna noche amorosa,

en que la sangre ardiente de nuestras venas,

florecían en besos como una rosa,

desvaneciendo y disipando nuestras penas…

 

pero ahora…, el recuerdo de tu espalda desgreñada,

y de tus cabellos negros la cascada…,

 ponen de ansias mi corazón opreso;

retrocede mi mente a tiempos pasados,

hasta el instante en que te di el primer beso,

 por el que ahora me encuentro condenado.

 

Tan pronto como te fuiste me olvidaste,

“y sin ningún recelo mi ilusión destrozaste.”

Yo: –que de corazón ame con fe encendida,

 siento que me encuentro en eterno paroxismo;

siento a cada instante el abismo,                                                           

por donde…, hasta el fin llega mi vida.