Silvia Abalo

Ancias.

Tras la torrencial lluvia de la tarde,

el perezoso sol que no asomaba

la tierra convertida en fango y lodo,

humedece cortezas con verdín.

 

Aspecto de miseria al panorama,

más falto de azucenas y amapólas

desabrido paisaje,sombras frías,

que fatígan el aire y se apoderan

de penúmbras que bailan distraídas.

 

El tumbado festejo vacilaba,

entre túrbios recuerdos levitaba

y con ancias de eterna primavera,

suplicaba piedad y suspiraba.

 

Los arbustos que ébrios se estremecen,

al cristalinas gotas descender

entre hojas y tróncos olvidados,

como lágrimas que llaman el ayer.

 

Imaginan pañuelos temblorosos,

que pudieran en pómulo absorver

el rocío de duelos que alimentan,

la esperanza de un día florecer.

Sil.