farsa alexander

Mi ira. mi enojo

 

Mi ira, mi enojo,   son cosas tan mías que con nadie comparto. Me han puesto el pie y e resbalado. Caí encima de tus sentimientos, si, en el suelo. Pues ahí es donde los dejaba después de que solo pensaba en mí. Y hoy  he vuelto a caer, solo que esta vez nada amortiguo mi caída, y empiezo a creer en el dicho de nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Quisiera poder olvidarme de ti, pues pedirte perdón seria grosero, y simplemente no me atrevo. Sé que me pase  y no quiero que me entiendas, pedirte eso sería aún más grosero, cuando ni yo mismo me entiendo.

Quisiera tener dolor de cabeza intenso, y una mente confusa que me orille a quitarme la vida, vida que sin ti no es  nada. Pues pasaste a ser mi todo de la noche a la mañana. Quisiera el mejor de los psiquiatras que cure mi locura, el mejor cirujano que sane mi herida, pues estoy muriendo y sé que es culpa mía.

Mi ira mí, enojo. A ellos les debo mi infelicidad, quizá sea a ellos a los que tenga que reclamarles, pero… Fui yo el que no les supe dar el lugar, e hicieron de mí un títere que se manipulaba por impulsos y no por sentimientos. ¿De qué me quejo? me pregunto. Quizá eso no resuelva mis problemas. La tormenta ya paso y en la calle estoy. Para lo que me pasa no ay respuesta.

Mi felicidad depende tanto de una última palabra que no dirás tú, que no diré yo. Que no dirá nadie, pues probablemente nunca regrese. Quisiera borrar la vereda que me lleva hasta donde tú estás, olvidar que existes y no insistir más. No quisiera hacer tantos rodeos y quisiera ser directo. Solo que no encuentro palabras para decirte lo mucho que lo siento.

Te amo amor.

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