ALVARO J. MARQUEZ

...Y LA LLAMÉ "BEATRIZ"

"Tú, amiga hermosa que aquí encontramos/ y que con tus poemas nuestras almas penetras,/ recibe el aplauso que con cariño te damos/ ...y estas humildes letras".

 

En momentos de oscuridad casi total,

cuando en mi vida las cosas iban mal,

una luz llegó para hacerme muy feliz,

es ese tipo de luz que a veces se alcanza,

que se presenta tan parecida a la esperanza

y yo la miré sonriendo y la llamé “Beatriz”.

 

Había en su gran sonrisa tanta franqueza,

que casi todos los residuos de mi tristeza

así como por arte de magia se borraron...

Fuimos como luces que brillaban de lejos,

que soltaron con mucho brillo sus reflejos

el día en que felizmente se encontraron.

 

Pude notar cómo en ella ese día se configuró

un grupo amplio de características que digo yo,

son las que prevalecen en una verdadera dama

y por cosas extrañas que tiene a veces el destino,

logré saber, semejante mujer, de dónde vino

y ahora claro, sé también cómo es que se llama.

 

No es perfecta, pero sabemos que nadie lo es,

tuvo dolores en su vida, muchísimos tal vez,

pero nunca dejó que esas penas la vencieran,

hoy por esos versos que tanto la inspiran,

son muchas las personas que la admiran

y también se hace muy fácil que la quieran.

 

Pasa en ocasiones de una manera fugaz

para hacernos ver a todos que es capaz

de caer mil veces y volver a levantarse.

Sin ninguna duda a ella debemos atribuirle

que al amor se haya decidido a escribirle

y al miedo a perder se niegue a entregarse.

 

La conozco mucho aunque no es mi vecina

y sus poemas son como una dulce medicina

que reparte en el suyo y en cualquier país.

Su amistad se volvió un tesoro sin igual,

un buen día se convirtió en mi amiga oficial

...y la miré de nuevo y la llamé “Beatriz”.