ALVARO J. MARQUEZ

LA VIDA... Y ZAHADY

"Un regalo la vida me dio/ al conocerte, saber de ti;/ tú tal vez no lo sepas, lo presiento yo,/ pero ¿Dios? Seguro que sí".

 

La vida un día sonrió y me trajo tu existencia,

Y me habló de alegría, de risas, de esperanza,

Me contó que brotaba de ti la mejor esencia,

Esa generosidad maravillosa que a todos alcanza.

 

La vida me dijo que eras algo así como un canto,

Que nos gustaría a todos, a grandes y pequeños,

Que le ibas a poner más poesía a la risa y al llanto

Y mucho color al blanco y negro de nuestros sueños.

 

La vida me dijo que serías como un libro abierto

Y que con toda facilidad podría seguro leerte…

Que todo lo que leyera en ti lo tomara como cierto

Y que tenerte comentando sería para mí una suerte.

 

Me dijo la vida también que en alguna parte

Del mundo estabas y que pronto te encontraría,

Que iba a sentir la urgente necesidad de cuidarte

Y devolverte algo de lo que nos entregas día a día.

 

La vida no se equivocó contigo, no se equivocó.

Has sido en este lugar un especialísimo suceso,

Cuando un día noté que la sonrisa se me borró

Y de la mano de tus letras, ya estaba de regreso.

 

Debo pues, darle mil gracias sinceras a la vida

Porque si a ver vamos, he podido no conocerte,

Ya lo ves, eres aquí una persona muy querida

Y ni sabemos desde cuándo empezamos a quererte.

 

Y te queremos, te admiramos, hasta te necesitamos

Porque eres la mano, el complemento que nos falta

Cuando en nuestros mundos internos nos enredamos

Y la tristeza cae sobre todos nosotros y nos asalta.

 

Digo a la vida hoy que eres mi amiga, que te abrazo,

Que no hay lugar de este sitio donde no esté tu huella,

Que seguir tus letras, tus locuras, cada risa, cada paso,

Ha sido como escribir cada día la historia más bella.

 

“Querés ponerte los guantecitos, che?” así has dicho

Y así mismo le diría yo a la vida ahora que te conocí,

Si por cuestiones del destino o de un mero capricho,

No me hubiese permitido nunca saber algo de ti.