Kléver Eduardo Jimbo Paladines

MORI

Hola… ¿cómo estás? espero que bien.

¡No te vayas! Espera un momento por favor, quería pedirte un par de minutos. Entiende que lo que debo decirte es importante, y que vine desde lejos para estar frente a ti en este momento.

Perdona mi dicción, estoy un poco nervioso. Desde que te marchaste mi mundo cambio totalmente, y cada vez me pregunto, ¿qué será de nosotros?

Totalmente equivocado estaría si digo que estaremos juntos. Pues como lo dije, -mi mundo ha cambiado- y nada de lo que haga podrá enmendarlo.

La triste realidad es que te extraño, y que los días pasan por mi piel con su mirada oscura y caminar pausado esperando que te abandone y que pierda aquellos recuerdos que fueron como amapolas del horizonte.

Al final de esta conversación, nos habremos de dar cuenta, que tú siempre me quisiste y que siempre yo te amé, no importa si fue mucho o poco, lo que importa es que yo te quise y tú me amaste también.

¿Por qué lloras? Deberías estar feliz, aquí toda la gente llora –tú no lo hagas por favor-quiero que seas muy feliz, y aunque me duele mucho decírtelo: -sé que pronto te olvidaras de mí- y cuando tus recuerdos se abandonen en tu subconsciente, ahí sabré que en verdad morí para ti.