Isaac Amenemope

HOMBRE DE BARRO

Mi dócil y frágil tesoro,

Que la fuerza impuesta por el tiempo

No fustigue de ninguna forma el

Claro abierto por el encuentro entre tu pecho...

 

Que por favor no acuse la duda de tu templanza,

Como en TI,

Los pulsos de mi corazón

Ronronean discretamente, se solazan convertidos,

Como si supieran en si mismos

Lo que ha de significar sentirse aquí

Como en el lugar mas apartado de la tierra,

Empezaran a retoñar extraños

Los días amenazando naturalmente

Con empujarme a un sol distinto

Que del que merezco en los tuyos,

Allá como en las mas desprendida de las “citys”

Se arremolinan inaplicables los hechos

Se desgranan inevitables los acuerdos,

Oh!, nuestro pequeño, frágil, y decisivo tesoro,

No ha sido hecho todavía

Para conocer la voz del torbellino

Porque intentas sacarlo utilizando

Mi nombre para que no se asfixie,

No sientes acaso que su elemento es diferente

De las mas buena e intima de las amistades

Incluso, no sientes que cuando brota cambia

Para siempre dejando en el nido matutino

Del pacto una traza de relaciones que no caben.

Contigo será diferente la pesca

Distinta hasta el colmo

De una conmoción sin faltas!!

 

De una compenetración libre de un arrebato puro!!,

 

Me deslizare cauteloso hasta el filo

Donde enseñaste a volar esa pasión,

Y con mis fuerzas dispuestas a conquistar

El cielo en tu vació,

Arponare sinceramente tus mas arraigados vértigos.

Iré así despacio,

Reconociendo en las bandadas de incógnitos

Un fabuloso alcance de desorientadas ansias,

Que no haré para evitar que la normalidad reine,

Me entregare apropiado a la locura

Para reconocer las claves en las cerraduras

Forjadas tras tu sueño,

Necesito descubrirte mas allá de una segunda vez,

Saberte en pos de una primera forma.

Necesito tentar desde ya tu libertad

Inquirir con agudeza en tus aciertos,

Transportar seguro el elixir que preparas,

Por eso convenzo la tentación de llamarte

Para que sirva cómplice la sorpresa

Para que nos adueñemos de lo que nos corresponde

Y convirtamos el dialogo en espacios abiertos

A las estrellas...

 

He de salir de nuevo al aire,

Ver en las estrellas

Los puntos en los que no se derramo la tinta

De la noche,

Ver cuando se enciende en mi superficie,

Para no quemarme

Al momento de querer tocarla...

Que obtendré después de todo,

Tus manos suplicando

Oxigeno dentro de mi cabeza...

Pero allí no hay demasiado oxigeno

Muchas mas señales,

Y tu no apareces,

Ni un solo de tus tibios contactos,

Ni si quiera uno de tus mas pequeños pasos

Ni siquiera un minuto porque duermes

En la distancia eso quizá sea todo el Cosmos,

Nuestros intersticios,

Y el aliento que los colma,

Nuestros lapsos pasionales

Y el pulsar que los lleva a resumirse en otro día,

Nuestros pastos,

Perdidos de libertad

Esperando a que la distancia

Pueda echarse de verano

A jugar con el sol

A que “que nunca acabe la mañana”...

Hagamos esta vez como un riachuelo,

y que de nuestro filial cauce

Salpiquen gotas de vida hacia las riberas,

toquemos si es necesario la perdida eternidad

de la inocencia,

Saquemos a la reminiscencia

el suculento bostezo de la mañana

Hagamos que lo inextinguible de un abrazo

Acabe con la separación entre los hombres,

a quien le toque volar después

Sobre nuestra planicie intacta,

tu mentón sobre mi frente,

el mismo descanso de un Dios sobre las montañas,

tu cuello vive reflejando

la suavidad que huelo,

Ahora la voz de la paz

Deslizándose en silencio....

 

Situado a los albores represas,

de sentimiento caudaloso,

Posado ante nuestros esteros,

cada día que surge puedo sentir

el privilegio de caminar a tu lado!!