Sergio Jacobo "el poeta irreverente"

UNA LÁGRIMA ROTA

 

Y dejo abierto el abismo -como un avispero-

Repleto de codicia

                   de palabras ya muertas

a la mitad del ciclo estoy y no me encuentro

a unos pasos  a sí del precipicio

¡ya nada siento…!

¿dónde estaba tu beso?

Ese pequeño instante que se pierde por horas

¿Cuántos músculos mueve la boca para darlo?

Y -¿cuántos otros se aferran para recibir su espasmo?-   

Abre las piernas y deja

que escurra el agua tibia

cuando bañas y entierras

con gracia e idolatría tu dedo en la vagina…,

 

 

es casi media noche  pero esta lluvia no cesa

que roto sortilegio

                   es recordarte siempre

como fracturo entonces mi pensamiento alegre

-por eso me detengo un instante breve

para leer algún poema

          quizás que no se ha escrito-

(no digas que no es cierto

que la luna se acerca

que la tierra se acaba

que los niños no juegan)

por eso: ¡no digas que no es cierto!

Cuántas veces fuimos –calor y desventura-

Sólo cuerpos sudando

         en tardes  en que la bruma

(en fin)

Éramos simplemente cuerpos

dos sexos apilados

a la luz de la luna.

 

 

Ya Jaime Sabines dijo

“la luna se puede tomar a cucharas”

Y tú y yo la devoramos

                                            -ya no queda nada-

 

 

Pero este poema cuando lo leas

que sea con suavidad y abrigo

-dale pausas-

¡Verás!

Hay zozobra en el tiempo

Y ya no queda de otra

más que olvidarnos

luego.

 

 

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Sergio Jacobo “elpoetairreverente”