Lissi

A JOSÉ ANIBAL

En mis recuerdos hombre de rostro sonriente,

concebido en mi patria de dignos descendientes;

heredero de los sabores  de una madre luchadora.

¡Quién tuviera esa sazón! Que le pones a la sopa,

despertar con el aroma de un  pan que se dora,

o  un dulce turrón que se funde en la boca.

 

En navidad tus molletes, torrejas  o tamales,

dibujarán en los labios sonrisas hasta las orejas

al saborear las mieles de tus viandas especiales.

 

Amoroso y complaciente con la prole de sobrinos

recuerdan tus abrazos y atenciones  en  sus viajes,

y tú  observando en sus pícaros y traviesos ojos

el color y la nostalgia de aquellos  bellos paisajes,

donde quizá solías jugar y soñar con los  patojos

en tu  época de infancia que se añeja como vino.

 

Gracias amoroso tío, aunque a veces te creo dormido,

se que sueñas…con el agua del río,  de tu país

suspendido  en tu gran corazón  y alma de niño.