Elida Isabel Gimenez Toscanini

JUAN FRANCISCO

Ya no eres aquel gurrumín de flequillos dorados
 

    con manzanitas en tus cachetes pintadas

 

  Cascabeles resonaban cada vez que sonreías

 

Desparramando ternura tus brazos me tendías
 

    Buscando abrigo en mi pecho te acurrucabas

 

¡Creciste muchacho!

 

    Hoy tus hombros se han  erguido

 

En tus ojos tiernos siempre se asoma 

 

   aquel chiquillo travieso

  

Ellos esconden

tantas  caricias y desvelos
 

     Un provechoso camino

 

te auguro

 

¡Luz de mi vida!

 

la  plenitud  despaciosa

 

a tu encuentro

 

se encamina
 

     Evoco aquella brillante mañana  

 

en que los dos

 

 con fuerza paríamos

 

Tú salías a la vida

 

 yo hasta el cielo  

 

  henchida de gozo volaba

 

En el largo sendero tus pasos

 

en su andar dejaron huellas,  

 

 borbotones de alegrías  

 

las otras dibujan golpes y caídas

 

Huellas que guardan música,  

 

 melodías de tus sonrisas

 

Tus pasos cuentan historias  

 

 relatos de travesuras,    

   

subibajas, toboganes 

  

muchos goles y gambetas

 

Tus huellas arrullan mis abrazos 

 

y en mis manos guardo 

  

la tibieza de tus deditos aferrados

 

La luna aún cuando duermes  

 

te canta canciones de cuna

 

Ella en un rincón evoca 

 

   el eco de mis latidos

  

 y mis ansias de verte crecer

   

 

 

siendo un hombre feliz

 

TE ABRAZA MI CORAZÓN
MAMÁ

 Elida Isabel Gimenez Toscanini