AdelaVila

Gacela

Dicen de las penas...

¡unas de otras compañeras!,

como el dolor de parto,

como el olor a muerto.

No hay luz, ¡me pierdo!

compañero de contratiempo.

El duelo, lento derrotero.

 

¡Mal, hoy pésimamente mal!

Ni asimilo, ni entiendo,

ni atrapo al espacio pausado.

 

¿Lo llamas enjundia? y es destiempo,

convivencia desarrapada.

Escocidas tengo ya las posaderas,

-vulgaridad mohína-,

las tachuelas..., ¡con otra!

 

Ya no acepto prórrogas, ni plazos,

ni juicios indocumentados,

ni meollos, ¡ni más embrollos!

 

No conozco mayor motivación

que el ansia de venganza epistemológica,

insta, a instancia, a la prisa.

 

Bien es verdad, que el ayer ya nada preocupa,

¿verdad, madame Curie?