AC Yom

Concreto simbolico, el odio de lo no existente

Ahí están aquellas cosas que tanto odiamos juntos y que no supimos dispersar…

Ahí están juntos,  tu reloj de cuerda, ese viejo reloj asqueroso que te regalo tu madre, que siempre odiaste ya que olvidabas darle cuerda, que siempre odie porque siempre marco en nosotros las horas más oscuras, ahí está aquel cofre azul en el que guardabas cartas que jamás me leíste, que jamás me mostraste, que jamás olvidaste, como las odie, esta aquel cuadro de torpes trazos que siempre me miraba como si me siguiera por el cuarto, eras tú con la visión de tu abuelo, aquel artista frustrado que no paso de pintar retratos que sus propios hijos llegaron a comprar para hacerle hinchar su ego, lo odiaba, no eras tú, era él mismo con un aire más joven, siempre se pintaba a sí mismo alegando que era alguien más, tu lo sabías.

 

Tu madre, siempre ahí, esa mujer posesiva con un arrogante aire de madre perfecta que tanto te fastidio y que no me dejo acercarme a ti cuando más lo quise y tampoco cuando más lo necesitaste... “no necesitas a nadie más que a tu madre” decía…  la odiabas más que yo.

 

También esas libretas llenas de escritos tuyos que jamás terminaste, ideas sin ton ni son que formaban tantos pasajes de tu vida como los vividos....te conocían más que tú mismo… me decían más de lo que tu jamás dejaste que viera, que conociera… los odie por tanta y tan cruda honestidad.

 

Ese suéter verde de rayas rojas con horrible tocado, el de tu abuela, esa mujer anciana y de tan terrible aroma, ella, tu “mujer perfecta” siendo ella la que mejor te ha tratado en la vida, como deben tratar las mujeres a los hombres” decías tu con tanto orgullo, y pensar que con ella me di cuenta de tu tan misógino pensamiento, y de tus tan bajos instintos cuando, ebrio, me confesaste que te agradaba espiar a tu abuela…

 

Y sin embargo, en cada una de estas cosas, en cada recuerdo, en cada relación tuya que ha sido más llenadora de lo que yo jamás fui para ti, odio más que nada la forma tal incondicional en que te ame, al grado terrible, doloroso y desconcertante en que lo hice, en cada una de esas cosas también, termino odiándome a mí misma, por perderme tanto el respeto como para darme el lujo de odiar cosas, que a mi …jamás debieron afectarme…