Franklin Sandi

Hay días como las Torres Gemelas

 

 

Hay días que se derrumban como torres gemelas

en Nueva York

como torres inmensas que sepultan tus sueños

como si quisieran borrar de la faz

de la tierra tus vuelos y tus desconsuelos

que se empezaban a consolar.

 

Hay días que se empeñan en ser torpes

en decirte de frente tsunamis

en ponerles bombas de tiempo a tus cartas lamidas

por ternuras áureas y ojos ausentes que brillan

promesas posibles.

 

Hay días que miras cómo pasan los trenes

cómo anudan las nubes despedidas

y terminas

con ganas de darte un abrazo fuerte

para sostenerte

 

y decirte que hay tiempo

que importa el silencio que suena en tus oídos

que nada está perdido

que existe una  mano que está sosteniendo

tu esperanza abierta, tus sueños quebrados

tus lentes sin vidrios, tus pasos cortitos que avanzan

despacio.

 

Hay días que miras y hay sombras

y escuchas que nadie le canta canciones al agua

y crees que navegas solo

en un bosque de siluetas que esfuman sus propios colores

como si las fumara la vida

 

y en un parpadeo la casa brilla como un templo

los platos parecen patenas y el cuerpo un sagrario

donde está Dios sentado

y no está llorando.