Adrian VeMo

Alena

 

A Nataly, mi hermana


Si cierro los ojos quiero viajar

sin precisar lugar alguno

quiero precisar mi edad.

Seis años cabían en una palma diminuta

y se colgaban fantasías en la cabeza

una espada de madera

un camión cojo que volaba

un trompo dormido en el cajón,

fantasías a un metro de mi alcance

coloridas

como una sonrisa cuando un cometa cobraba vida

o con aroma de tierra en las uñas.

Seis años dentro unos pequeños zapatos

y tú dentro un balón pulposo

ya eras vida

una flor acuática, ajena

y dormida crecías.

Te metiste en mis infantes ojos

ahí adentro

eras una hoja celeste que se desprendía

de una cansada rama.


Viste la luz con dulzura

y llegaste con fuerza

arrancando:

a dos

a seis

a más de diez pares de ojos

lágrimas alborotadas de alegría.

Llegaste con tu rosa entre las piernas

y todo tu jardín

con el pasar del calendario, embellecía.


Te creció el cabello

y se columpiaban ahí tus sueños

ahora tú

pintando sueños

(los míos cada día están más distantes)

me gustaban esos tus sueños

delicados como porcelana

o una muñeca acostaba en tu almohada,

si sentías pavor

corrías y te aferrabas a la mujer

que llevaba falda larga hasta las pantorrillas.


Fuiste apagando velas

cambiando de traje

de dientes y de muelas

por tu frente desfilaban las letras

y los números no sólo contabas

también los sumabas,

y así ibas creciendo

sin darme cuenta.


Ahora surcas la vida

y te asomas curiosa

por la ventana de los sueños

qué esperas? un beso?

Naciste en invierno

para anticipar la primavera

con tu púber sonrisa.

Si vieras como te esperan los brazos

de quien puso la semilla en la tierra

y las manos fertiles que quizá no recuerdes 

si tan sólo supieras!


El lunar que duerme en tu mejilla

ten cuidado quien la acaricia

y nunca dejes de ver

aunque el dolor

quiera cubrirte los ojos

con espinas.