De Marco Liliana

Austera Copa

En las calles oscuras, muere la noche
sin dejar huella alguna de su existencia;
hay susurros suspendidos en el aire,
cayendo en las veredas como ausentes.
Hay un sonido de guitarra quieta
y en el callado grito de sus cuerdas
no nace la canción que ensordecida
golpea con sus notas la doliente madera.
Cuanta miseria absurda ante los ojos
heredamos del tiempo sin sentido,
acaso fuera necesario entonces,
apurar el trago del amargo vino,
en la austera copa que, sobre la mesa
caprichosamente aún espera.


Lilian E. De Marco