Yradiamos

¡GRITO TU NOMBRE!

No me pidas que deje de mirarte,

no me pidas que deje de recordarte.

sería poner quebranto a mi corazón,

sin escucharte de nuevo,

sin sentirte en mis entrañas

yacería  el oscuro abismo en  un corazón silencioso,

marchitándose sin latidos,

rompiéndose las alas de mi alma en mil pedazos,

sin poder seguirte para amarte…

 

Arribo hasta los bordes de tus sueños,

cansado de la desolación que encuentro por los senderos,

¡Grito tu nombre! y no estas…

sólo me queda el recuerdo de tu aliento,

dejando de escribir por mi tristeza,

no quiero que se conozca mi dolor,

ese dolor que me mata sin morir,

que me hace odiarte al no tenerte.

 

Quiero volverte a tocar, a sentir, a amar y ser amado como antes,

y así, subir cada peldaño y remontarte llegando a ti

hasta el mismo cielo...

Tengo la certeza que otra vez sentirá mi alma,

el amor atestándome cual fuego febril y dejar de ser triste pavesa,

solo así, podré reír de nuevo y sentir el sol, el viento entre mis manos

en la planicie de tu vientre, en un mar de agitación.

 

Se torna el aire y ya solamente a tu piel sabe, sube y baja por tus valles

entre líquidos besos  que derraman sonidos candorosos,

corriendo ligeramente por mi piel, con urgencia contenida por no acabar

con el tiempo que se disminuye al sentirlos tan inquietos.

 

Me voy plantando lento en esa tierra de los dos,

que no es de nadie si no estas tu.

Me levanto entonces como el árbol vigoroso de tu huerto para dar paso a

la luminosidad de tus entrañas y dulcemente enraizarme.

quiero ser nuevamente, solo yo, lo que veas al despertar, en las mañanas resplandecientes

después de una noche de amor completo.