Monica Landini

El legado de Habacuc

 

Puede ocurrir cualquier noche que mi higuera no florezca;

Que al ataque de la oruga su brote tierno perezca.

 

Puede ocurrir una tarde que las vides no den fruto;

Si el sol violento las hiere, sucumbirán al minuto.

 

Podrá faltar bruscamente, el producto del olivo,

Si trastorna su proceso la mano del enemigo.

 

Derrotados al embate de insectos, plagas o vientos

No alcanzarán los labrados a dar su mantenimiento.

 

Al asalto en emboscada de coyotes carniceros

Faltarán en la majada, ovejas y sus corderos.

 

Si cumpliéndose temores tropilla feroz ataca,

Ríos de sangre corrieran en los establos sin vacas.

 

Con todo, y contra todo, deleite no faltará;

En aflicción o despojos me alegraré yo en Jehová.

 

Su mano fiel e invencible lavará todo el horror,

Y gozaré nuevamente de mi Dios y Salvador.

 

El mismo que sin consejos diseñó cielos y tierra;

Jehová el Señor de señores, es mi escudo y fortaleza.

 

Si mil quebrantos pretenden marchitarme como a hierba,

Jesucristo hace mis pies ligeros como los de ciervas.

 

Gobierna cada suceso que yo habré de atravesar,

Y en mis plácidas alturas, sin cansancio me hace andar.