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Carlos Alcaraz

En el tren a Sevilla

 

 

Escogeré alguna estrella

para creer en su destino.

Creeré que el tiempo es humo

y que nos sobran esperanzas,

que la vida es la canción

del músico más solitario,

que el cielo es rojo

y el sol sueña.

 

Creeré seguramente en los silencios

del roble y de los pájaros,

del abismo, el precipicio

y de los años.

Creeré una vez más en este cuerpo

que acarició algún viaje

entre palmeras y extranjeros,

entre libros,

y mi voz.

 

Decidiré creer en todas partes

que las casas son de nadie

y son de todos,

creeré también en los que rezan,

los que atesoran una foto

o un recuerdo,

los que no tienen nada,

los que lo tienen todo,

los que luchan,

los que no.

 

Creeré en la vida misma

y todos sus encuentros,

jugaré con el destino

y culparé a la estrella,

creeré en mi, en el cielo,

y en usted, señor

que me delata como un ciego

escuchando mis condenas

mientras pasan por el aire

y se resbalan en su fé.

 

Su fé, señor, que hoy

es mía también,

este trayecto,

este pequeño infierno,

este pequeño cielo

y su destino,

y sus olvidos,

los girasoles que lo cubren todo,

el sol en la ventana,

el mundo entero en doce horas

de creer.

 

 

Carlos Alcaraz

12/06/11