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Sammantha

Cumple-años

Antes, antes recuerdo… me recuerdo… entre…

Tantas o yo tantas, atrapada en esas otras cápsulas… siendo dosis que mata.

Que al tomarme me mato, me mata… me mata matarme. Así sucesivamente muero.

Hoy es mañana un día más que vivo, un día más que mañana muero.

Luego, un tequila y el vómito de penas… así, así deje el tequila.

Una cebada y nada pasa, nada más que un viernes ahogando penas para así mojadas poder guardarlas mejor mal acomodadas.

Luego te encuentro. Y con mis días menos. Nos hacemos dos,  nos hacemos menos muertos.

 

Mejor acomodadas, volviendo al tema. Se vuelve amnesia, y me vuelvo vieja.

Me entra pánico… busco una cerveza y me amenazo por así ahogarme, y me amenazo por no hacerlo. Me amenazan los días que me hacen polvo.

Que a cuatro días soy más polvo que el de mi alergia. Alergia a el polvo, alergia… alegría, esperanza y tristeza.

Luego, los delirios de persecución, los delirios, delirio que sueño. Y un sueño que me persigue.

Me persigue el tiempo.

 

Luego te encuentro y prometes en nombre del tiempo, sin prometer, me matas y me intrigas sobre hacerlo. Ya no te busco y ahora que te encuentro decido por el tiempo.

Así pasa un mes y luego dos… hasta que se me han acumulado y se me sumaron los seños.

Cumple-años. Cumple menos años de niña, cumple más tiempo de ser una espina. En cualquier zapato, en mí, en mi propio zarpazo.

Cumple-años. Cumple más años, después de que te encuentro y después de que busco la forma de no buscarte por más vidas. Pero vuelvo… vuelvo a decidirme por el adiós y no por el quédate. Te quiero.

 

Cumple años con progresivas pérdidas de memoria deseadas y ahora, que me encuentran… me encuentran aterrorizada.

Por eso me despido, antes que de veras no te recuerde.

Cumple deseos malditos, maldito tiempo.

Así maldigo al tiempo, así, así me maldice el cielo.

Deje de llover porque maldije a la lluvia.

El Sol está brillando y también en la Luna me quema.

 

No me crecen las alas por vieja, sin los ojos grandes, sin la cara tierna.

 

Con el miedo, el miedo que me mata por el miedo de morir, el miedo a drogar un poco alguna manecilla. Porque no estoy en condiciones. Porque sería un mal viaje.

 

Soy solo apariencia, soy solo polvo. Y quizá no tenga mañana ni espejos.

 

En una de esas ebriedades me tragué la botella y la siento en mi garganta. ¿Fue eso?

 

También cuando era pequeña mi padre si me amaba… ¿no, fue un fragmento de cuento?

Me tragué la botella llena y luego quiere salir por los ojos. ¿será?

 

Luego tuve un gran amor, y él me amó y se perdió con el viento ¿aun no entiendo esa novela hermosa que viví leyendo? ¿Durmiendo?

 

Se me olvidó hablar, olvidé como se hablaba, cuando solo balbuceaba. Se olvidó como besaba. Se me olvidan los besos.

Se me olvidó escribir los momentos, para cuando ya no recuerde, me enseñen cómo leerlos...

Sammantha