Alberto Angel Pedro

Ilusiones de una tarde

¡Dame un beso delicioso de tu boca

que me apresa enamorado en su ilusión!,

¡quiero ya sentir la hermosa sensación

de tus labios, que a los míos suaves tocan!.

 

Dame un beso, en el instante que en tu vida,

se halla dulce y cristalina al fin la calma;

¡hoy que joven una flor nace en tu alma

y no muestra lacerante alguna herida!.

 

¡Mira la tarde, llena de inciensos

y aromas gratos del medio día!;

mira surcando, breve los vientos,

blancas palomas la lejanía.

 

Observa las rojas y místicas flores,

que muestran altivas sus breves corolas;

las aves hermosas, de vítreos colores,

que rompen veloces la fúlgidas olas.

 

¡Acércate pronto, dulcísima moza,

en este momento que en ti la paz brilla!,

¡pues quiero besar tus rosadas mejillas,

mejillas a imagen de frágiles rosas!.

 

¡Camina a mi lado, por este sendero!,

¡dejemos que el cielo y su faz constelada

nos muestren las luces de un limpio lucero,

que pulsa silente en la noche estrellada!.

 

¡Dejemos que el alma sin frenos ya corra!,

¡que dulces palpiten los dos corazones!;

¡que exhalen suspiros, del alma canciones,

y ardiente la dicha nos fluya y recorra!.

 

Yo bebo en tus labios la miel dulce y viva,

cual néctar precioso que el pájaro liba.

soy pájaro raudo que busca tu luz,

cual santo divino que adora a Jesús.

 

AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO.

 

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