Blanca Castillo

Lazos de seda

 

Son sus brazos imperceptibles a los de ella
Cual si fueran lazos de mimbre gruesos
Como si quisiera sustraerlo de por vida
Tan agresivos, tan monótonos.
 
Y sus labios figuran tiernos a su sombrío amanecer
Como si ella quisiera atarlos a los suyos
Sin contemplar, sin animar si quiera el oscurecer
Triste, sumiso, de ella y no mío.
 
Son sus piernas flacas, desenrolladas a las de él
Tan solo la sublime alegría del fallecer
Envueltos en nada, en sus blancas sabanas
Son solo relatos del atardecer.
 
Y lo recuerda… lo sabe
Que de mis brazos cual lazos de seda
Delicados, finos; no podía marchar
Apretados de manera natural casi irreal.
 
Son sus deseos fingidos, su manera de torturar
Los dedos afligidos que de ella no puede apartar
La manera de comparar, lo que le hace dudar
Y en volver no puede pensar.
 
Mientras desenvuelve el mitómano
Replica auxilios desesperados
Con sus sonrisas sutiles y mentirosas
Devuelve el pasado.
 
Declama furioso poemas
Regala desnudo rosas
Es oprimido por lazos de mimbre
Y aun retiene a las nereidas de su sed.
 
Disuelve el pasado en gotas que ella sudo
Retomando su cuerpo sin ninguna pasión
Olvidándolo y teniéndolo a su entera disposición.
Rechazándolo, amándolo en cualquier ocasión.
 
Son sus frágiles amoríos lo que le hace añorar
Sus sentimientos hundidos y la falsa idea de amar
Que de mis lazos de seda no podrá escapar.