Layd

Amamantando un vulgar calor

El tiempo,
un solo de saxo tenor,
el olor a canela, triste desolación,
fuego, dedos y pericias al corazón.

El café que se enfría
vertiendo su noción,
hasta que vuelves a casa
sola y triste, triste y sola.

Amantando una idea de lo que llamas amor,
vuelves y vuelas siete veces
siete meses faltando diez para las dos.

Maldices los matices de esta canción
con respeto y gentileza,
a fuerza de un tango cambalache,
a fuerza del arte de la belleza
y de lo que nace desde la vacilación.

Ay! que lo querido es siempre lo olvidado,
que lo que es blasfemado tiene cierta marginación,
mata las dudas corazón,
mas vela los sentimientos
y besa como yo
los cimientos de la tribulación.